Las energías renovables todavía son relativamente nuevas en nuestro país, por lo que existe cierto grado de incertidumbre y confusión sobre ellas. Se han desarrollado una serie de mitos sobre la energía solar fotovoltaica que muchas personas dan por sentados, pero nada más lejos de la realidad. En este artículo desmentimos los mitos más comunes sobre los paneles solares para que puedas tener una imagen precisa de la realidad de esta tecnología esencial para nuestro futuro energético.
1. Los paneles solares solo producen energía cuando hace sol y calor
Es evidente que los paneles solares alcanzarán su rendimiento máximo en días completamente soleados, pero eso no significa que dejen de producir energía con mal tiempo. Las células fotovoltaicas captan tanto la radiación solar directa como la indirecta. Esto significa que, aunque la luz solar quede difuminada por las nubes, los paneles solares siguen siendo capaces de captarla y convertirla en energía eléctrica.
En cuanto al frío, ocurre lo contrario de lo que uno podría imaginar en un principio. De hecho, los paneles solares tienen mejor conductividad cuando las temperaturas son bajas, por lo que se pierde menos energía al captar la radiación solar. Así que no te preocupes: tus paneles solares producirán energía tanto si hace sol, como si hace viento o llueve.
2. Instalar paneles solares es caro y tarda muchos años en amortizarse
Es sabido que instalar paneles fotovoltaicos requiere una inversión importante que puede resultar costosa, pero esto también depende de las necesidades energéticas de la propiedad que queramos cubrir con nuestra instalación. La clave está en la palabra inversión.
Desde el día en que un sistema de energía solar fotovoltaica se pone en funcionamiento, ahorramos casi la mitad del precio de nuestra factura de la luz. Con este ahorro, el tiempo medio que se tarda en amortizar el coste inicial es de entre 5 y 10 años. Si tenemos en cuenta que la vida útil media de un panel solar es de 25 años, nos damos cuenta de que seguiremos ahorrando una cantidad significativa de dinero durante muchos años después de que nuestra inversión se haya amortizado. A diferencia de un coche o un electrodoméstico, que no producen ningún retorno económico, los paneles solares se pagan a sí mismos.
3. Los paneles solares son caros y complicados de mantener
Mantener los paneles solares no es en absoluto complicado ni requiere un esfuerzo desmedido más allá de la revisión anual que debe realizarse cada año. La lluvia y el viento ayudan a limpiar el polvo de los paneles fotovoltaicos, y como están construidos para muchos años a la intemperie, sus componentes son extremadamente resistentes a las inclemencias del tiempo. Además, las baterías son cada vez más autónomas gracias a todos los avances que se han logrado en la tecnología solar fotovoltaica en los últimos años.
4. Un sistema de paneles solares no tiene capacidad para suministrar el 100% de la energía eléctrica que requiere un hogar
Esto es falso. Basta con darse cuenta de que hoy en día existen fábricas y edificios industriales enteros que son autosuficientes energéticamente gracias a los sistemas de paneles solares. Por tanto, podemos estar seguros de que podemos dar un uso normal a nuestro hogar sin preocuparnos de que la energía producida por nuestra instalación de paneles solares no sea suficiente.
Para estar completamente seguros, antes de realizar la instalación debemos calcular el consumo que tenemos en casa y así poder instalar la cantidad adecuada de paneles solares.
5. Al final de su vida útil, los paneles solares son muy contaminantes
Entre el 85% y el 90% de los materiales que componen los paneles solares (como el vidrio y el aluminio) se reciclan, ya que son materiales fácilmente reutilizables. Además, el Real Decreto 110/2015 estableció por ley la obligación de reciclar estos materiales fotovoltaicos, y la responsabilidad de recoger y procesar el reciclaje de los paneles solares recae en los fabricantes e importadores de los mismos, no en el ciudadano, por lo que no tienes que preocuparte por este tema.
En cuanto a las baterías, algunas son más ecológicas que otras. Las baterías de plomo-ácido son altamente reciclables. Entre el 90% y el 95% de ellas pueden reciclarse por completo. Las baterías de litio son hoy en día más populares, y son mucho menos reciclables (alrededor de un 5%), pero compensan esta desventaja con una vida útil más larga que las baterías de plomo-ácido.
